martes, octubre 14

alevosíaco

si usase la metáfora del tren todo sería mucho más coherente, diría algo típico de un quinceañero atormentado por la presencia de un amor clandestino, o quizá de algún borracho con los días contados. pero no, esta vez no sería posible hacer ninguna comparación porque, esta vez, salió de casa sin haber mirado el horario de la estación de trenes.

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